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Cómo conseguir la altura milimétrica en los deportes con red: el ejemplo de voleibol

Los postes de voleibol deben ser livianos, fácilmente transportables y resistentes para garantizar que la red quede completamente horizontal. Los anclajes embutidos en el suelo ayudan a lograr la tensión correcta.

La red es un elemento esencial para la práctica de determinados deportes, ya sean con raqueta (tenis, bádminton, pádel…) o sin ella (voleibol, vóley-playa…). Dependiendo del deporte, la altura de la red varía:

  • Tenis: 1,07 metros en los laterales y 0,914 metros en el centro
  • Bádminton: 1,55 metros en los laterales y 1,524 metros en el centro
  • Pádel: 0,92 metros en los laterales y 0,88 metros en el centro
  • Voleibol:
    • Altura de la red masculina: 2,43 metros (Categoría masculina absoluta)
    • Altura de la red femenina: 2,24 metros (Categoría femenina absoluta)

Para la disputa de un partido de voleibol, la primera de las diferencias es que se practica con una altura diferente dependiendo de si es un partido de disciplina masculina o femenina. Por lo tanto, la altura de la red debe de ser fácilmente desplazable. Además, el reglamento señala específicamente que la red debe estar totalmente horizontal y a la misma altura en toda la longitud de la red.

Teniendo en cuenta que habitualmente las pistas de voleibol se encuadran en pabellones multideporte y que la superficie es -junto con el bádminton- una de las menores de los deportes indoor (la pista de voleibol mide 18×9 metros), debemos de pensar en unos postes livianos y fácilmente trasladables para que el proceso de montaje y desmontaje no resulte costos. Al mismo tiempo tienen que ser lo suficientemente resistentes para poder garantizar que la red quede totalmente horizontal a una altura de 2,43 metros.

A partir de este punto entramos en la búsqueda de un equilibrio entre encontrar un equipamiento fácilmente manipulable y, al mismo tiempo, muy resistente para poder conseguir la horizontalidad de la red.

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La ayuda de los anclajes

Una de las ayudas que podemos encontrar es el diseño de unos anclajes embutidos en el suelo específicos que cuenten con una inclinación controlada y contraria a la fuerza ejercida en la tensión de la red. Esta será una gran ayuda para conseguir el objetivo pretendido de conseguir una horizontalidad perfecta de la red y que sean fácilmente montables, desmontables y transportables. Así, el voleibol podrá seguir siendo una de las actividades principales a disputar en nuestros pabellones.

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