Muchos compradores de pavimentos deportivos de madera desconocen que la madera por sí sola no es un pavimento deportivo (nunca alcanzaría la necesaria absorción de impactos) y que, por lo tanto, la capa superficial de madera aporta solo una parte del comportamiento biomecánico de todo el sistema.

La parte superficial puede ser maciza o tarima y, a su vez, pueden estar elaboradas con diferentes tipos de especies de madera. Las más utilizadas en pabellones deportivos son el haya, el arce y el roble.

La elección de un pavimento deportivo de madera debe basarse fundamentalmente en la valoración completa del comportamiento del sistema, pero en muchos casos el cliente solo se plantea la elección entre un acabado en madera maciza o en tarima, entendiendo que la primera opción es sinónimo de máxima calidad.

¿Es esto realmente cierto en el caso de un pavimento deportivo de interior para un pabellón? ¿Qué otros aspectos se deben tener en cuenta para tomar la mejor decisión?

MADERA MACIZA

Muchos propietarios de instalaciones aspiran a tener pavimentos deportivos acabados en madera maciza por su creencia en su autenticidad, atemporalidad y durabilidad. Estos acabados de madera maciza están construidos con 100% de madera sólida y cada tablón/tablilla es una sola pieza sólida que se expande y contrae independientemente.

TARIMA DE MADERA

Una tarima de madera se compone de varias capas. La capa superior es de madera 100% natural, mientras que debajo se encuentra un núcleo compuesto de entre 5 y 7 capas de contrachapado que se entrecruzan en diferentes direcciones. Esta construcción crea un núcleo altamente estable que tiene menos probabilidades de expandirse, contraerse o desplazarse cuando se expone a variaciones de humedad o temperatura.

Estética y precio

El aspecto estético de los acabados en madera maciza resulta normalmente muy acogedor y natural, mientras que las tarimas son una excelente opción en instalaciones grandes, sobre hormigón o sistemas de calefacción radiante.

Normalmente la tarima es más competitiva en precio que la madera maciza, pero no se debe olvidar que, en un sistema deportivo de altas prestaciones, el costo de la subbase inferior puede incidir más en el precio total.

Durabilidad

¿Qué tipo sistema en madera es más duradero en un pabellón deportivo? La madera maciza es conocida por su resistencia y belleza estética. Debido a que es sólida de principio a fin, puede lijarse y re-barnizarse varias veces durante la vida y la construcción sólida se mantiene bien en el tiempo. En este punto hay que tener en cuenta que, en el caso de tablillas machihembradas, la posibilidad de lijado solo llega hasta alcanzar el macho-hembra, por lo que es un error considerar como “lijable” el 100% del espesor.

La utilización de madera maciza es recomendable solo cuando las variaciones de humedad y temperatura estén absolutamente controladas, ya que la cantidad total de juntas es mucho mayor para el mismo tamaño de superficie que cuando se usa tarima.

Por su parte, las tarimas de madera también pueden lijarse y re-barnizarse varias veces durante la vida útil del piso, pero normalmente en menor número y siempre dependiendo del espesor de la capa superior de madera 100% natural. El acabado protector utilizado influye de manera fundamental en este aspecto, por lo que hay que tener especial cuidado en el caso de tráfico intensivo en con equipamientos rodados (deportes con patines, etc…).

Si los problemas de durabilidad están relacionados con la posibilidad de cambios constantes y extremos de humedad o temperatura ambiental, la tarima es la mejor elección. Su construcción en capas proporciona la mejor estabilidad frente a los cambios ambientales para un pavimento deportivo acabado en madera. Por ello, es absolutamente recomendable en sótanos y plantas bajas/calle con soleras de hormigón, áreas con calefacción radiante y en casos de que el sistema de control de humedad y temperatura no esté todo el tiempo en funcionamiento.

En ambos casos (maciza y tarima) la durabilidad del sistema también depende de factores como:

  • La resistencia al desgaste del barniz protector utilizado.
  • La subbase amortiguadora, que sea a su vez elástica y resistente a los equipamientos rodantes (canastas a suelo, carros tribunas telescópicas) y a las variaciones de humedad. La posibilidad de circulación del aire por la subbase es muy recomendable, incluso con el uso de láminas inferiores de polietileno sobre la solera de hormigón.
  • Un correcto trabajo de instalación de juntas de dilatación y remates perimetrales, que permitan la natural expansión y contracción de la madera.

La norma EN14904 incluye ensayos para garantizar muchos de estos aspectos y, por lo tanto, otros aspectos imprescindibles a considerar en la decisión final son una instalación profesional y la certificación del sistema en un laboratorio externo acreditado.

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