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Pádel: ¿qué son y cómo deben ser las zonas de salida de pista?

El reglamento permite que los jugadores salgan a la zona de seguridad para devolver las bolas si la pista cumple unas determinadas condiciones. Disponer del mismo tipo de césped artificial tanto en el interior de la pista como en esta zona exterior asegura la calidad en la tracción, además de evitar posibles lesiones.

Sí, en pádel está permitido devolver las bolas desde el exterior de la pista. Existen auténticos expertos en este arriesgado y difícil arte, como Fernando Belasteguín, que lo logró con éxito hasta en siete ocasiones en un único partido de World Padel Tour. ¿Qué dice el reglamento oficial sobre este tipo de devoluciones? ¿Y cómo debe ser la superficie del perímetro de la pista para que el juego no se vea perjudicado?

El Reglamento de la Federación Española de Pádel (FEP) es claro: “Los jugadores están autorizados a salir de la pista y, estando fuera, golpear la pelota siempre que la pista cumpla las condiciones establecidas en el apartado de “La Pista, Zona de Seguridad y Juego Exterior”. Esos requisitos se cumplen cuando “cada uno de los laterales de la pista tiene dos aberturas de acceso. No deberá existir ningún obstáculo físico que impida la salida de la pista o que esté situado fuera de ella en un espacio mínimo de dos metros de ancho, cuatro metros de largo a cada lado y un mínimo de tres metros de altura”, establece el reglamento.

Pavimento de la zona de juego exterior

¿De qué superficie debe ser esa zona de salidas de pista desde la que también se pueden devolver las pelotas? Aunque no queda especificado en el reglamento, lo más idóneo es que sea la misma superficie que la de la propia pista. Esta continuidad evita que el cambio de altura de superficie o las características de la misma afecten al jugador en el momento de pisarla, garantizando la función deportiva y minimizando el riesgo de lesión.

Aunque la pelota no puede botar en esta zona exterior durante el juego, lo cierto que las características de la superficie afectan directamente a la interacción jugador/superficie y de forma más específica a la capacidad de tracción del césped con las zapatillas de los jugadores. En el pádel, la velocidad en todas y cada una de sus acciones juega un papel fundamental. Normalmente, las salidas de pista se producen en situaciones con gran velocidad de desplazamiento tras una rápida reacción, situaciones en las que el jugador realiza el desplazamiento en condiciones muy comprometidas para su seguridad.

Si los jugadores cuentan con el mismo tipo de pavimento en las zonas de salida que el que hay dentro de la pista, se van a encontrar con la misma capacidad de tracción de la superficie y, por tanto, la misma seguridad en los desplazamientos. De este modo, lo que conseguimos es evitar la incertidumbre y que los jugadores estén tranquilos y confiados, sin estar pendientes de posibles apoyos extraños o deslizamientos imprevistos y, por tanto, de posibles lesiones. En definitiva, que estén cómodos y concentrados en lo que tienen que estar, que es en el juego, y en desarrollar al máximo su habilidad y destreza en esta espectacular acción, contando con la garantía de que las prestaciones de la superficie de la zona de salida son iguales que las de la pista.

Las superficies de césped artificial de calidad y diseñadas especialmente para pádel deben ofrecer una excelente tracción rotacional y longitudinal (Grip) -aumentando así el agarre-, contar con una correcta absorción de impactos y evitar que se produzcan deslizamientos no deseados.

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