InicioAtletismoAdiós, elevador manual: cómo el saltómetro electrónico ayuda a los jueces de salto con pértiga

Adiós, elevador manual: cómo el saltómetro electrónico ayuda a los jueces de salto con pértiga

Este equipamiento deportivo agiliza la competición y mejora la fiabilidad de las mediciones.

El salto con pértiga es una de las competiciones deportivas que más evoluciones ha experimentado a lo largo de su historia. Concebido en sus inicios como salto horizontal, el material de la propia pértiga ha ido cambiando desde varas de nogal con una pica de hierro en un extremo -sobre el año 1850- a bambú, fibra de vidrio y fibra de carbono. Sin embargo, uno de los mayores avances de la actualidad se sitúa en el saltómetro de pértiga, donde se han logrado desarrollar equipamientos con un alto índice de aportación tecnológica.

A priori, el saltómetro es únicamente un soporte donde se apoya el listón que el atleta debe sobrepasar en altura, pero realmente el producto es mucho más complejo. El primer condicionante es que se trata de un equipamiento que está totalmente regulado en el reglamento IAAF. Todos los soportes de apoyo del listón deben de tener la misma longitud -55 mm- y la misma forma para que la competición no se desvirtúe por diferentes tipos de soporte.

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Cada vez que un deportista supera una altura se debe elevar el listón para que el atleta intente batir esa marca, un proceso que puede resultar dificultoso y lento. Con el desarrollo de los saltómetros de pértiga con control electrónico se ha conseguido facilitar a los jueces este complicado trabajo. Es fácil para los amantes del atletismo recordar -y aun a día de hoy en competiciones menores- ver a dos jueces intentar colocar el listón en su posición elevándolo con dos soportes manuales, sin tener una referencia visual clara y suponiendo un trabajo complejo para ellos, casi de equilibrio. Además, en esta disciplina el atleta tiene la potestad de modificar la posición de los postes del saltómetro con respecto a la línea “0” de posición del cajetín hasta en 80 centímetros hacia la zona de caída.

Software de control

Los nuevos saltómetros electrónicos, controlados por un ordenador, hacen estas dos acciones de desplazamiento, tanto vertical como horizontal, tan sencillo como colocar el listón en los soportes que se han bajado a una altura de trabajo cómoda para cualquier persona y ejecutar un comando en el ordenador de control que llevará el listón a la altura deseada y al mismo tiempo colocará los postes en la posición entre 0 y +80 centímetros pedida por el atleta.

Además de todo este proceso mecánico, otro de los aspectos mejorados es el de certificar que la altura saltada es realmente la indicada. Con los saltómetros manuales, los jueces están obligados a medir la altura desde el suelo con un “medidor de altura”, comprobado con cinta métrica para verificar que la altura es correcta. A pesar de la profesionalidad y buen hacer de los jueces, hacer esta tarea de forma manual conlleva riesgos que con el uso de los nuevos saltómetros se eliminan. Con estos, la manera de certificar la altura cambia radicalmente. No obstante, la homologación de una altura siempre debe estar verificada y certificada por los jueces, pero evidentemente este equipamiento les proporciona más ayudas.

Configuración del saltómetro

Previo al inicio de la competición se hace una configuración del saltómetro tomando en cuenta la horizontalidad de la pista en tres puntos. Con un teodolito se comprueba la altura en estas coordenadas horizontales a diferentes alturas. El juez árbitro de la competición, si lo desea, está presente durante esta fase. Esta comprobación previa a la disputa del concurso garantiza que las alturas son las que se tratarán de saltar durante el concurso y son las correctas, no dando lugar a un potencial error.

Con la utilización de esta tecnología de vanguardia principalmente se han conseguido resolver varios objetivos: agilizar la competición -estos sistemas son más rápidos-, hacer más fiables las mediciones de la altura de los listones teniendo en cuenta incluso la horizontalidad de la superficie y aligerar una complicada tarea de los jueces.

Récords de pértiga

El récord del mundo de salto con pértiga masculino está en 6.16, conseguido por el francés Renaud Lavillenie, en el año 2014, en Donetks (Ucrania). El récord femenino está en posesión de la mítica Yelena Isinbáyeva, con 5.06.

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