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22, un número clave en el rugby

Esta cifra delimita el área entre una línea del campo hasta la de goal, es el número de leyes que afectan a este deporte, pero también es el número de regulación de World Rugby para fijar las garantías de calidad de las superficies artificiales de juego

En un campo de rugby, ‘Los 22’ es el área comprendida entre la línea de goal y la línea de 22 metros, incluyendo la línea de 22 metros pero excluyendo la línea de goal. 22 también es el número de leyes de juego fijadas por World Rugby, institución que gobierna las federaciones de rugby a nivel internacional. Y 22 también es el número de reglamento con el que este organismo fija los criterios y garantías de calidad para las superficies artificiales donde se practique este deporte.

Las situaciones climáticas en muchos países en los que se practica el rugby entorpecen el crecimiento del césped natural. En los países en los que este deporte está en fase de desarrollo, las superficies artificiales de rugby ofrecen alternativas muy fiables para esas partes del mundo en las que el clima o los recursos económicos hacen que los campos de césped natural de buena calidad sean difíciles o imposibles de conseguir y mantener. El desarrollo de césped artificial multiuso para rugby y al fútbol proporciona una solución a los gestores de instalaciones deportivas que deseen maximizar el uso de sus instalaciones para el uso público.

Los campos con superficies artificiales de rugby pueden ser utilizados con mayor intensidad que los campos con superficies de césped natural por lo que, cuando los recursos o el espacio sean limitados, deben ser tenidos en cuenta.

El deporte del Rugby acogió rápidamente la nueva generación de superficies de césped artificial de última generación. La que ahora se denomina Regulación 22 de World Rugby fue establecida en 2003 para garantizar que las superficies reproduzcan las cualidades de juego del césped natural de óptima calidad. La Regulación 22 define los sistemas de césped artificial específicamente diseñados para el deporte del rugby y como tal se conocen como superficies artificiales de rugby.

Especificaciones

World Rugby ha desarrollado las especificaciones de rendimiento de superficies artificiales para rugby para garantizar que este nuevo tipo de superficies de juego reproduzcan las cualidades de juego del césped natural de buena calidad, proporcionen un entorno de juego que no aumente el riesgo de lesión de los jugadores (las estadísticas actuales indican que no hay mayor riesgo de lesiones en superficies de césped artificial) y tengan una durabilidad adecuada (siempre que se llevan a cabo las tareas de mantenimiento apropiadas recomendadas por el fabricante).

Revisadas en 2011, 2012, 2015 y nuevamente en 2016, las especificaciones de rendimiento constituyen un riguroso programa de pruebas del césped artificial que evalúa la interacción balón/superficie, la interacción jugador/superficie y la durabilidad y resistencia climática de los sistemas de césped y estimulan la mejora continua a medida de las superficies artificiales de rugby para satisfacer los exigentes requerimientos del juego. Toda superficie artificial usada para cualquier forma de rugby competitivo (en todos los niveles del juego) debe cumplir la Regulación 22 de World Rugby y las especificaciones de rendimiento de superficies artificiales de rugby de World Rugby.

El programa de ensayos de laboratorio que las superficies artificiales deben cumplir como parte de las especificaciones de rendimiento de superficies artificiales de Rugby incluye un requerimiento mediante un método de desgaste y envejecimiento simulado para evaluar la capacidad de rendimiento de una superficie durante un período de tiempo determinado. El nivel de uso simulado de un determinado sistema de césped artificial se diseña para replicar niveles de desgaste que son significativamente más intensos que los del césped natural. Sin embargo, los potenciales compradores y gestores de campos de césped artificial deben tener en cuenta que la experiencia ha demostrado que los campos sometidos a usos de alta intensidad no serán capaces de mantener los criterios de rendimiento deportivo demandados por las especificaciones de rendimiento de superficies artificiales de Rugby durante toda la vida útil de la superficie de juego.

Pensando en la polivalencia y rentabilidad de las instalaciones de césped artificial, los productores de superficies de césped artificial pueden ofrecer sistemas de césped capaces de cumplir los requerimientos de calidad para fútbol y rugby dentro del marco normativo que establecen tanto  FIFA Quality Programme for Football Turf como World Rugby Regulación 22.

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