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Cómo la colchoneta ayudó a revolucionar los saltos verticales

La técnica del ‘Fosbury flop’ sería impensable si el saltador no cayera en una zona amortiguada

Fosos, bolsas de arena, colchonetas de lana… A nadie se le escapa que la zona de caída es fundamental para los atletas de saltos verticales (altura y pértiga), tanto para las técnicas que utilizan como, sobre todo, para su seguridad. El desarrollo de estos equipamientos está directamente relacionado con la evolución de las disciplinas y, en consecuencia, la obtención de mejores marcas.

Pese a que cueste creerlo, las actuales y sofisticadas zonas de caída a las que estamos habituados son relativamente recientes. Hasta la década de 1960 era habitual que los atletas de salto de altura aterrizasen sobre el propio terreno o en fosos de arena, por lo que las técnicas habituales eran el salto de tijera, el rodillo ventral. El salto con el que Dick Fosbury revolucionó la disciplina en 1968 sería impensable en semejantes zona de caída, ya que se podría haber causado gravísimas lesiones en el cuello. Aún más peligroso es el salto de pértiga, donde los atletas también acostumbraban a caer de pie sobre arena pero desde mucha mayor altura.

Evolución del salto de altura:

Evolución del salto con pértiga:

Zonas de caída actuales

Hoy en día, las zonas de caída están fabricadas en goma espuma de densidad controlada y con sistemas de cámaras de aire para absorber el impacto del atleta, minimizando así el rebote. Todos los bloques que conforman una zona de caída están enfundados en una lona protectora.

Las zonas de caída para altura cuentan con una configuración de uno a tres bloques dado su tamaño, mientras que las de pértiga son muchos más y variados, no solo por el tamaño sino por la forma y volumen.

Sobre el conjunto montado de los diferentes bloques se superpone un elemento único que no solo unifica y evita las juntas de estos, sino que los protege del punzonamiento de los clavos de las zapatillas de los atletas, por lo que se les llama antipuntas. Este elemento dispone de una superficie perforada por las que se introducen los clavos, no dañando la misma aunque sí la goma espuma interior. Esta es, por lo tanto, la parte que sufre mayor fatiga y desgaste ya que es la primera en recibir el impacto del atleta y por la que transitan los mismos para salir tras el salto. Normalmente son de entre 5 y 10 centímetros de espesor.

Qué dice el reglamento

En el Reglamento de Competición 2018-2019 (que ya está disponible en español), la IAAF determina unas medidas mínimas de las zonas de caída que en las grandes competiciones se suelen incluso superar.

SALTO DE ALTURA

El reglamento establece que, en las competiciones de primer nivel (Juegos Olímpicos, series mundiales, competiciones regionales, campeonatos de área…), la zona de caída no será menor de 6 metros de largo x 4 metros de ancho x 0,7 metros de alto detrás del plano vertical del listón. Para el resto de competiciones, la zona de caída debería medir no menos de 5 metros de largo x 3 metros de ancho x 0,7 metros de alto.

Los saltómetros y la zona de caída deben estar diseñados de modo que haya entre ellos un espacio libre de al menos 0,1 metros para evitar la caída del listón por un posible movimiento o por la propia compresión de la zona de caída que se pueda originar por el contacto con los saltómetros.

SALTO CON PÉRTIGA

Para las competiciones internacionales, la zona de caída no será menor de 6 metros de largo (por detrás de la línea cero y excluidas las piezas delanteras) x 6 metros de ancho x 0,80 metros de alto.

Para otras competiciones, la zona de caída no debería medir menos de 5 metros de largo (excluyendo las piezas delanteras) x 5 metros de ancho.

Las piezas delanteras tendrán 2 metros de largo, al menos, en todos los casos.

Los lados de la zona de caída más cercanos al cajetín serán colocados de 0,10 metros a 0,15 metros del cajetín, y se inclinarán alejándose del cajetín en un ángulo de 45º aproximadamente.

* La línea 0 está situada en la parte alta final del cajetín más próxima a la zona de caída, siendo esta la que rige el desplazamiento de los saltómetros de 0 a +0,80 metros que el atleta puede solicitar

Actualmente también se exige que las bases de los saltómetros estén protegidas para incrementar la seguridad y, en muchos casos (aunque es optativo), también los postes.

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