InicioHockeyCómo las distintas superficies de juego han transformado la forma de jugar a hockey hierba

Cómo las distintas superficies de juego han transformado la forma de jugar a hockey hierba

El exjugador Jan Dinarès, olímpico en Barcelona ’92, Atlanta ’96 y Sydney ’00 y arquitecto técnico e ingeniero de Edificación, explica en este artículo cómo el hockey se ha convertido en un deporte rápido, espectacular, explosivo y muy técnico.

La superficie de juego condiciona totalmente la forma de jugar al hockey. La evolución de los terrenos de juego a lo largo del tiempo ha permitido que tengamos en la actualidad un deporte rápido, espectacular, explosivo y muy técnico. En mi larga trayectoria en el mundo del hockey hierba he tenido la suerte de poder jugar en las diferentes superficies que se han utilizado a lo largo de la historia de este deporte. En mis etapas iniciales de formación, los terrenos de juego eran de hierba natural y de tierra. Posteriormente se empezó a utilizar la hierba artificial, que se sigue usando en la actualidad.

Inicialmente, las transiciones eran muy lentas en los campos de hierba natural y la técnica individual se basaba en la parada y golpeo de la pelota. En los años 80, con la llegada de la hierba artificial, se propició un espectacular vuelco en la forma de jugar, en la preparación y en la técnica tanto individual como colectiva: aumentó la velocidad del juego, se minimizaron los errores individuales en la parada y el control de la pelota y se ganó en espectacularidad.

Las nuevas generaciones de hierba artificial nos ofrecen campos de una exquisita calidad. Los principales factores que determinan las cualidades de un campo de hierba artificial son:

  • La velocidad de la pelota, condicionada a la pendiente del campo (dentro de los parámetros establecidos por la FIH – Federación Internacional de Hockey), la cantidad de humedad y las características y densidad del pelo.
  • El rebote de la pelota. Este factor está directamente relacionado con la base elástica sobre la que se coloca la hierba. Hay varios tipos de subbase y también de sistemas de colocación (“in situ” o prefabicadas).

Dado que tantos factores influyen en las características del terreno de juego y, al tratarse de un juego tan técnico con una pelota tan pequeña y al aire libre, podemos decir que no hay dos campos iguales. Ya sean distintos tipos de hierba, de subbases, pendientes, orientaciones, aspectos climáticos, envejecimiento, humedad, riego o viento, el jugador de hockey está acostumbrado a la adaptación constante.


Artículo escrito por Jan Dinarès Quera, arquitecto técnico / ingeniero de Edificación, y exjugador de hockey en los JJOO Barcelona’92, Atlanta ’96, Sydney ’00.

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